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Fase precoz, infección aguda o primoinfección:
El 40% - 90%
de los pacientes infectados presentarán un cuadro clínico caracterizado por un
síndrome mononucleósico acompañado generalmente por una erupción cutánea. A
partir de las primeras horas/días de la infección el HIV-1 invade el tejido
linfático, donde alcanza concentraciones muy elevadas. Infectará y destruirá
fundamentalmente los linfocitos CD4+ con fenotipo memoria y que expresan el
correceptor CCR5. En pocos días se producirá una depleción muy importante de
estos linfocitos de los órganos linfoides secundarios (hígado, bazo y ganglios
en equilibrio con la sangre periférica), y sobre todo de linfocitos CD4+ con
fenotipo memoria, efectores y localizados en el tejido linfoide de las mucosas
(especialmente la intestinal). Durante la primoinfección en el plasma se pueden
alcanzar concentraciones muy altas de viriones circulantes cuya presencia puede
demostrarse a través de la cuantificación de copias de RNA-HIV-1 (carga viral)
(2-6 semanas). Posteriormente, con el tiempo aparecen los diferentes tipos de
anticuerpos (1-3 meses) con escasa capacidad neutralizante y una reducción de la concentración de virus
circulante debido fundamentalmente a la acción de los linfocitos T citotóxicos.
Fase intermedia o crónica:
generalmente dura
varios años, persiste la proliferación vírica. En casi todos los pacientes es
posible detectar y cuantificar la carga viral. En plasma se alcanza un nivel de
equilibrio que depende de la tasa de producción vírica y de la de destrucción
por parte del sistema inmunitario. Este nivel de equilibrio tiene valor
pronóstico, es estable durante períodos discretos de tiempo y es muy variable
de un individuo a otro. Los pacientes suelen estar asintomáticos, con o sin
adenopatías, y pueden presentar trombocitopenia (sobre todo en los drogadictos)
o trastornos neurológicos centrales o periféricos. La probabilidad de que la
infección evolucióne hacia estadios más avanzados es de 50%-80% a
los 10 años de producida la infeccion. El propio HIV o con mayor probabilidad
la hiperactivación crónica del sistema inmunitario y la inflamación crónica es
probablemente responsable de que se aceleren procesos fisiopatólogicos
asociados al envejecimiento, como el deterioro cognitivo, la arteriosclerosis o
un incremento de determinados tipos de neoplasias.
Fase final o de
crisis:
El incremento de la
actividad replicativa del virus coincide clínicamente con la aparición de una
intensa alteración del estado general y infecciones oportunistas, de ciertos tipos de
neoplasias o de trastornos neurológicos. A partir de entonces se considera que
el paciente padece un sida. Con los tratamientos antirretrovirales actuales (en
general, combinaciones de tres o más medicamentos) se ha conseguido restaurar
parcialmente la inmunidad celular, retrasar o detener la progresión y reducir
la incidencia de infecciones oportunistas y mortalidad en más del 90%. Las
alteraciones inmunológicas que acompañan a la infección por el HIV-1 son
prácticamente exclusivas de esta entidad y se deben fundamentalmente a una
destrucción (por citólisis directa y por otros mecanismos indirectos) y
disfunción de los linfocitos CD4 junto con una hiperactivación crónica del
sistema inmunitario y una inflamación crónica.
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